Nuestro perro y la llegada del bebé.

¿Pensando en aumentar la familia?  ¿Tu bebé esta de camino y no sabes cómo va a reaccionar tu perro?

Aunque tengamos el perro más bueno y cariñoso del mundo, la llegada de un nuevo miembro a la unidad familiar siempre puede suponer un estrés para nuestra mascota. Hablamos de mascotas, porque hay cosas que explicaremos que son válidas para perros y gatos, aunque para los gatos, que son más territoriales que los perros, dedicaremos más adelante otra sección.

Lo primero de todo es repasar todos los cambios que habrá en cuanto a la atención de la mascota y sus rutinas. Preparad una lista, para tener en cuenta todas esas tareas que ahora realizamos y si han de cambiar; como, por ejemplo, los horarios de paseo, las barreras que pondremos en casa, si vamos a cambiar el lugar donde duerme, etc. y hacer un cambio de todo ello de manera gradual para que el perro o gato se acostumbre paulatinamente.

Tendremos que tener en cuenta que introduciremos mobiliario nuevo en casa, como la cuna, el carrito u otros accesorios, a los que habrá que acostumbrarles poco a poco. Con respecto al carrito del bebé, habrá que habituar al perro a caminar junto a él. Si tu perro es asustadizo hazlo de manera gradual, moviendo el carro cerca de él y recompensándolo cuando se acerque a olerlo. Nunca le fuerces al contacto pues esto puede perjudicar la adaptación.

Una vez que se haya acostumbrado al nuevo mobiliario habrá que acostumbrarlo a los sonidos utilizando grabaciones de bebes llorando, riendo, etc. En un principio habrá que ponerlo a un volumen bajo de manera que el perro no se asuste y poco a poco se habrá de subir el volumen, siempre asociando el sonido a cosas positivas como premios o palabras que el perro entienda como recompensa. Si al subir el volumen el perro se asusta, hay que parar el sonido y dejar que se tranquilice y repetir el proceso otro día, primero al volumen que tolera bien el animal y después subiéndolo un poco.  Siempre de manera gradual y utilizando el refuerzo positivo.

Es importante que el perro aprenda unas normas básicas, como sentarse, tumbarse, estar tranquilo o no saltar sobre las personas. Si algunas de estas normas no las sabe, ahora es el momento de enseñárselas.

Casi todos hablamos a nuestras mascotas como si fueran niños pequeños, lo ideal es cambiar gradualmente el tono en el que le hablamos, dicho tono ha de ser diferente del que se utilizará para dirigirse al bebé. Esto evita que el perro sienta frustración al oírnos hablar en el mismo tono que utilizamos para dirigirnos a él y sin embargo no le estemos haciendo caso.

A veces, practicar con un muñeco puede ser muy útil, podemos sentarnos con el muñeco en brazos y practicar ejercicios de obediencia con el perro.

Puedes descargarte el resumen en el siguiente post

Si tienes familiares que ya tengan bebes puedes pedirles que te ayuden en el proceso de adaptación. Siempre que vayas a practicar ciertas rutinas como pasear al perro junto al carrito del bebe, o sentarte cerca de alguien que lleve al bebe en brazos has de llevar al perro atado y bien controlado.

Evidentemente si tu perro es agresivo con otras personas que no conoce o es muy miedoso antes de empezar el adiestramiento consulta con un etólogo veterinario, o un adiestrador experto.

Estos consejos no son suficientes si tienes un perro que:

  • Ha gruñido o mordido alguna vez a alguien
  • Ha cazado o perseguido animales como gatos o pájaros
  • Tiende a evitar a los niños o se les queda mirando fijamente o con tensión
  • No ha tenido contacto con niños o desconoces cual puede ser su actitud frente a ellos.

Ante cualquier duda busca siempre ayuda profesional.

¿Cómo será la convivencia de tu perro y el bebé?

Una vez que ya tenemos el bebé en casa la manera de presentarlo al perro es fundamental para una buena convivencia

El primer día de la llegada al mundo del recién nacido es un momento especial e inolvidable y así tendría que ser también para tu perro. 

Si tienes la posibilidad de llevar alguna ropita, pañal o cualquier toca o manta que haya utilizado vuestro pequeño en el hospital, para dársela a oler a tu perro es la manera ideal de empezar las presentaciones. Los perros tienen memoria olfativa y a pesar de que no haya visto al bebe todavía, el olor será la clave para que lo reconozca nada más llegar a casa.

El momento de llegar a casa puede ser un poco estresante tanto para los padres como para el perro. Hay que tener en cuenta que la mamá saldrá de casa sin nada y llegará con un bebé en brazos. También hemos de pensar que pasarán unos días en los que el perro estará solo, o solamente con el papá porque la mamá estará en el hospital. Para evitar que el perro salte sobre la mamá y el bebé lo ideal es que primero entre la mamá sin el bebé en brazos y salude al perro, de la manera menos efusiva posible y después, cuando el perro esté calmado ha de entrar la otra persona con el bebé en brazos y saludar al perro de manera normal y no efusiva.

La norma más importante cuando hay un niño pequeño en casa es que nunca han de estar juntos perro y niño sin vigilancia.

Cuando separes a tu perro por motivos de seguridad o porque el perro sigue necesitando su espacio, debes elogiarle, dejarle sus juguetes preferidos y recompensar que se quede es su sitio tranquilo.

Intenta asociar la atención a tu perro con la presencia del bebé, dale su juguete preferido, aprovecha esos momentos para practicar la obediencia y recompensarlo. Cuando el bebé duerma ignora a tu perro. Esto hará que el perro asocie la atención que le prestas al niño con algo positivo.

Cuando el bebé llore o grite llama a tu perro y dale un premio, también puedes hacer lo mismo cuando toque cambiarle los pañales o le des el pecho.

Recompensa siempre las conductas calmadas e ignora las conductas nerviosas. Cuando lleguen las visitas a casa haz que éstas recompensen a tu perro siempre y cuando esté calmado. Si muestra conductas nerviosas, practica la obediencia, dile que se siente o que se tumbe y dale una recompensa.  Evita en todo momento el castigo.

Aprende el lenguaje corporal de tu perro, evalúa constantemente como actúa cuando el bebé llora o cuando se mueve. Si tu perro parece asustado, tenso o hiperexcitado lo mejor es que lo separes. Llévalo a una zona tranquila lejos del bebé y practica durante un rato la obediencia para que el perro se calme. Una vez que esté calmado, déjale solo con algún juguete interactivo que lo mantenga entretenido por un rato.

El momento más delicado será cuando el pequeño comience a gatear o andar. Observa siempre la actitud del perro ante los movimientos de tu hijo y, en caso de duda, evita que el bebé vaya hacia él, especialmente cuando el perro duerme, come o tiene un juguete en la boca.

Puedes descagarte un resumen gráfico en el siguiente post

Ante cualquier duda consulta siempre con un profesional, tu veterinario de confianza, adiestrador o etólogo.

En el mercado hay productos que pueden ayudar a nuestro perro a sentirse más relajado, como los collares con feromonas, los difusores de feromonas o productos nutraceuticos para evitar el estrés.