¿ Qué es aprender en positivo?

El trabajo en positivo se basa en el refuerzo positivo, es decir premiar por algo bien hecho. Es un echo que el perro aprende mejor con los refuerzos positivos que con las correcciones, por lo que para modelar la conducta de nuestra mascota solo bastará con reforzar todas aquellas conductas que nos interese que aprenda.

Es necesario mantener y perfeccionar ese aprendizaje para poder conseguir un perro bien adiestrado, es decir durante toda la vida del animal hay que continuar con la orden y el refuerzo positivo. No es posible decir » mi perro esta entrenado o adiestrado» y no practicar nunca más, sin embargo una vez aprendidas ciertas conductas y ordenes, éstas se convierten en hábitos y el mantenimiento es fácil y no requiere mucho esfuerzo.

¿ Como llevar a cabo este entrenamiento básico?

Para premiar utilizamos lo siguiente : primero la palabra » MUY BIEN» y a los 2 segundos dar el PREMIO, si lo hacemos siempre así asociará la palabra «muy bien» al premio y dicha palabra adquirirá el mismo valor. El premio se ofrece justo cuando sucede la acción que deseamos, por ejemplo si queremos enseñar a nuestro perro a que se siente le daremos la orden «sentado» o «SIENTA», justo cuando pone los cuartos traseros en el suelo diremos » MUY BIEN» y a los dos segundos le daremos el PREMIO. Una vez que el perro aprenda la orden empezaremos a premiar con la golosina de manera alternada, la palabra «MUY BIEN» la diremos siempre, pero el premio lo daremos solo a veces.

¿ Cómo corregir una conducta?

El procedimiento es el mismo que el del entrenamiento, se ha de corregir la conducta no deseada justo en el momento en el que la realiza, pero debemos cesar la corrección justo cuando el animal deja de hacerlo y además debemos recompensar ese cambio de conducta. Para corregir utilizaremos la palabra «NO» o diremos un simple «SCHHHT» . Por ejemplo si el perro agarra algo indebido, se le dice que «no» y si lo suelta se le dice «muy bien» y se le recompensa por haberlo soltado.

OBENDIENCIA BÁSICA

¿ Qué debemos enseñar a nuestro cachorro en los primeros meses de vida? Evidentemente lo ideal es empezar con ordenes básicas y que nos sean de ayuda en un futuro, por ejemplo «VEN», «QUIETO», » SIENTA» y «JUNTO» o » AL LADO» para que aprenda a caminar junto a ti en los paseos y sin tirar de la correa.  Siempre utilizaremos el refuerzo positivo, dando la orden, decir muy bien y después el premio o golosina.

Los cachorros, como cualquier otro animal, aprenden JUGANDO, los juegos más aconsejados son los de ceder objetos, como lanzar una pelota y que el perro nos la tragia y nos la ceda.

Es recomendable que el perro tenga una gran variedad de juguetes en casa, pero que no disponga de todos a la vez, ya que al final acabará por aburrirse de ellos, es preferible cambiar cada semana alguno de esos juguetes por otros que dejaremos guardados. Los juguetes llamados interactivos son los más recomendables para cuando el perro se queda solo en casa.

Para que el perro pueda morder, conducta totalmente necesaria a realizar tanto de cachorro como de adulto, le proporcionaremos juguetes masticables que no puedan romper, tipo cordel por ejemplo, o los llamados » falsos huesos»  (mientras nosotros estamos en casa, podemos dejarlos para que muerdan estos juguetes y no los muebles de casa).  Los juguetes interactivos, tipo Kong, son los mas adecuados para cuando el perro se queda solo en casa, porque pueden rellenarse de comida y no son fáciles de romper.

La conducta de morder es totalmente normal, para que puede ejercer dicha conducta sin romper cosas importantes hemos de enseñar que cosas son juguetes y se pueden morder y que cosas no se pueden morder, para ello utilizamos una recompensa junto con el juguete que le damos para morder, si este juguete es comestible, ya no hará falta darle la recompensa, pues el mismo juguete ejercerá como tal.

ERRORES FRECUENTES.

Es muy probable que si nuestro cachorro está entretenido olfateando una marca olorosa en el suelo o jugando con otro perro en el parque, cuando le llamemos no nos hará mucho caso, esta actitud suele provocar nuestro enfado pero hemos de intentar tener paciencia, no debemos enfadarnos cuando por fin el perro acude a nuestra llamada, porque relacionará la llamada con la regañina y el resultado será el contrario que queremos enseñar a nuestra mascota. Hemos de ser pacientes, esperar a que acaba de oler o que acabe de jugar y en ese momento volver a llamarle, intentar hacerlo enérgicamente y una sola vez. No debemos repetir la orden de continuo, no debemos levantar la voz en tono de regañina y no debemos forzar a realizar el ejercicio.